3 oct. 2012

La geografía española como marco de su propia Historia


Con una cita -por cierto un poco extensa- abro hoy un planteamiento más geográfico que histórico, pero que ambos van de la mano a la hora de tratar la geografía española como lugar donde se desarrollan siglos de una rica historia enmarcada por el carácter de su territorio. Finalizada la cita, pasaré a exponer algunas cuestiones relacionadas con el soporte físico de nuestra Historia, para que sirvan como punto de inicio a vuestras propias reflexiones.

 “Una piel de toro extendida; una de las tres penínsulas meridionales de Europa; un bloque peninsular de contorno cerrado y maciza apariencia; un conjunto de altas tierras en las que mesetas y montañas dominan y señorean algunas tierras bajas de llanura: soldado a Europa, pero remachada la soldadura por una barrera montañosa en cuya crestería hay blancor de nieve; una península en el extremo sudoeste de Europa, entre el Atlántico y el Mediterráneo, finisterre europeo y puente tendido hacia el continente africano en el que sólo ha fallado la dovela de un arco. He aquí algunos de los rasgos elementales que integran nuestra representación geográfica de la Península. Añadamos aún la diversidad y el contraste. Un continente en miniatura se ha repetido también. Paisajes hay en España que más que a un mismo continente parecen pertenecer a continentes distintos. El hayedo de Muniellos y el palmeral de Elche; los arenales de Huelva y las rías gallegas; los Montes de Toledo y las Montañas Cantábricas; el caserío vasco y el cortijo andaluz; Córdoba y Santiago, como ejemplos escogidos entre la multiplicidad de imágenes que puedan suscitarse como términos de una antítesis, ilustran esta idea.

De todos estos elementos está hecha la personalidad geográfica de España, sin olvidar al hombre que en siglos de historia, de afanes y trabajos, sueño y pensamiento, ha hecho del medio natural paisaje de cultura, animado y nutrido de genialidad y savia espiritual.

De las tres penínsulas que forman la avanzada meridional de Europa, la Ibérica es la configuración horizontal más robusta y maciza, a la vez que más definida. Grecia queda absorbida por el Norte en la masa de la Península Balcánica, a su vez entroncada anchamente en el continente, y se descompone en un conjunto de penínsulas e islas. Italia es en parte continental y en parte peninsular. Los Alpes y el valle del Po quedan estrechamente vinculados al continente, mientras que la Italia peninsular se proyecta alargada y estrecha como un ariete. La Ibérica es toda ella península más allá del último de los istmos europeos.

Como península sudoccidental del continente europeo, España forma parte de este continente; pero, a la vez, participa de la capacidad para cerrarse a su comunicación, para aislarse o insularizarse.

Pero, además, nuestra península, que como uno de los dos signos de un paréntesis cierra el Mediterráneo por el Oeste, es a la vez atlántica y mediterránea, y la más próxima al continente africano, del que sólo la separan 12 kilómetros en el punto más angosto del canal que la clava de Hércules abrió entre Europa y África. Circunstancias todas fecundas en consecuencias.

Entre dos continente y entre dos mares la Península Ibérica es una encrucijada de caminos de mar y tierra. Por las depresiones del Pirineo, salvando las aguas del Estrecho, una comunicación ha existido siempre con el continente europeo de un lado y el africano de otro. Ya en tiempos antehistóricos la Península mantuvo relación con ambos y de ambos recibió aportación de sangre y cultura. Atravesando el Estrecho llegan a España los íberos; por el Pirineo penetran los celtas. Durante el medievo la Península es campo de batalla en que Europa y África. Cristiandad e Islam riñen batalla. La Iberia cristiana se une estrechamente a la Cristiandad y los pasos pirenaicos conocen el trasiego de los peregrinos de Compostela, en tanto que la España islamizada, el Andalus, busca al otro lado del mar las energías con que frenar la avalancha reconquistadora”.

 Fuente: DE TERÁN, Manuel. “La genialidad geográfica de la Península Ibérica”, en FLORISTAN SAMAMES, Alfredo. España, País de contrastes naturales. Ed Síntesis. Col. Geografía de España, nº2. Madrid. 1988

 
El soporte físico de nuestra Historia… la Península Ibérica.

                                                                                  
El marco en el que se han desarrollado y desarrollan su actividad los españoles es un conjunto de caracteres o estímulos contrapuestos. Al aislamiento se oponen otros propicios a la relación; a la unidad, los que se inclinan a la diversidad política.

Entre las distintas partes que forman el conjunto existe además gran desequilibrio de desarrollo económico. Los mismos grupos humanos que se han sucedido en ellas, lo han hecho más acusado, y paralelo a éste desequilibrio, se produce otro, el del reparto de la población.

Las dos contraposiciones iniciales se manifiestan en cualquiera de los distintos elementos físicos. La primera y más patente, es la situación del solar hispano. La segunda, en la composición y morfología de éste mismo solar.

 Si estas condiciones inciden sobre el medio, transformando el paisaje vegetal y el régimen de los ríos, orientará la red viaria y la trama de los asentamientos humanos.

 Por eso, mi pregunta es ¿el medio físico (relieve, clima, hidrografía, vegetación) “condiciona” o “determina” la historia?. A pesar de las diversas opiniones, cada uno debe tener su propia idea.

 Lo que parece innegable es la influencia del medio físico en la evolución histórica de la Península Ibérica (de ahora en adelante P.Ib.):
 
  1. La posición de la P.Ib. entre dos continentes (Europa y África) y entre dos grandes mares (el mar Mediterráneo y el océano Atlántico) ha hecho que sea una tierra que sirve de encrucijada o encuentro de pueblos (fenicios, griegos, cartagineses, celtas, romanos, bárbaros, musulmanes, judíos, cristianos,…) Todos estos pueblos han dejado a lo largo del tiempo sus aportaciones, a veces complementarias y a veces contradictorias. Este carácter hace que la P.Ib.  tenga una de las historias más ricas de la tierra.
  2. Esta “encrucijada de gentes” ha pasado por derroteros muy distintos: a veces se impone la convivencia y a veces el enfrentamiento.
  3. La situación de la P.Ib. condiciona la situación de España en la historia mundial:
§        cierta separación de Europa: ¿son los Pirineos los culpables?

§         relaciones intensas con África: colonización del norte de este continente ya desde tiempos de los Reyes Católicos.

§         vocación marinera mediterránea: pertenencia al Mare Nostrum de los romanos, conquistas de la corona de Aragón, lucha contra el Islam por la hegemonía mediterránea… sin olvidar las relaciones desde antiguo con los pueblos del Mediterráneo oriental.

§         vocación atlántica: descubrimiento de América y conquista-colonización de aquel continente durante la Edad Moderna.

  1. El relieve, muy quebrado, y el clima, muy variado, potencian la diferenciación entre regiones, distintas formas de ser y de pensar. Eso evidencia una tendencia histórica a la disgregación, que siempre ha hecho difícil la unidad de España, en unión a la diferenciación en reinos consecuente de la “Reconquista”.
  2. Preponderancia del litoral sobre el interior: el clima y el fácil acceso han facilitado el desarrollo histórico y económico del litoral frente a las tierras del interior, las dos mesetas, más frías e inhóspitas, que siempre han caminado “por detrás”.
            Por otro lado, también parece clara la influencia del medio físico en la economía de la P.Ib.:

  1. La dificultad del relieve hace que la superficie cultivada sea escasa y que los rendimientos agrarios sean pobres (envejecimiento de los suelos por la abundancia de pendientes, necesidad de barbecho para reponer las tierras, etc.).
  2. El clima también condiciona la pobreza agraria de la P.Ib.: cultivos en su mayor parte de secano, necesidad de obras hidráulicas costosas para el regadío, etc.
  3. Todo ello ha favorecido una tendencia histórica favorable a la ganadería (Mesta: ganado lanar de oveja merina y trashumancia) en detrimento del desarrollo agrícola, unido todo ello a la preponderancia del latifundio (gran propiedad agraria) en el centro y sur de la P.Ib. y del minifundio (pequeña propiedad de extensión tan reducida que dificulta su explotación) en el norte.
  4. La riqueza minera de la P.Ib., explotada desde antiguo por pueblos foráneos (cartagineses, fenicios, griegos, romanos…) se debe al afloramiento del zócalo (entendiendo por tal, las llanuras o mesetas formadas en la era primaria o paleozoico) o escudo arcaico (evolución de la corteza terrestre por la que hubo un movimiento de placas y se generó una estructura interna terrestre similar a la que conocemos hoy en día).
  5. El gran desarrollo costero de la P.Ib. ha permitido que la pesca sea una actividad económica muy importante, así como el comercio: es indudable la importancia naviera de los puertos mediterráneos de Barcelona, Valencia… así como de los puertos atlánticos que sirvieron de puente entre América y Europa en la Edad Moderna, y por tanto de puente entre la estructura feudal y la estructura capitalista.
  6. Sin embargo el comercio interior siempre ha generado graves problemas de transporte y comunicación por la gran dificultad del relieve. Ello ha hecho muy costosas las obras de ingeniería para establecer una red viaria, que ya iniciaron los romanos con sus calzadas y que después, muchos siglos más tarde, diseñaron casi definitivamente los borbones.
Planteadas todas estas cuestiones, vuelvo a formular mi planteamiento inicial: ¿el medio físico “condiciona” o “determina” la historia en España?

 

8 comentarios:

  1. El medio físico condiciona la historia de una zona en la medida en que se den las posibilidades de sortearlos. El estar aislados por los Pirineos puede ser una razón en la Edad Media, pero hoy en día no tiene sentido.

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    1. Es evidente que el medio físico es importante en el desarrollo de la historia de este país, y digo de toda su historia, no sólo de hoy en día. También es innegable que hay zonas que se ven más condicionadas por su entorno físico del que suelen sacar provecho para su propio desarrollo. Te pongo el ejemplo de Almadén que es el yo he conocido. Este fue un pueblo que durante siglos se ha dedicado a la explotación de sus minas de mercurio mientras las ha tenido abiertas. También trabajaban otros sectores económicos, pero su mayor empuje se lo daba el sector minero. En el momento en que se han cerrado, se han buscado otros aprovechamientos relacionados con ese sector, pero no han sido tan fructíferos y de hecho la población de este municipio ha ido menguando considerablemente.

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    2. ok, interpretaba medio físico como algo puramente geográfico. Si te refieres al entorno en el concepto más amplio (económico, social, cultural...) entonces si, sin duda.

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    3. Entiendo que la geografía física y la actividad humana en todas sus interpretaciones están íntimamente ligadas, porque toda actividad humana se lleva a cabo en un entorno físico. ¿Sortear el medio físico?... entonces ya hablamos de la capacidad que el hombre tiene para transformar dicho medio a lo largo del tiempo.

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  2. El medio físico determina la historia de los poblaciones, es mas determina sus actitudes culturales, así como sus aptitudes para el desarrollo, ¿es creíble que el actual pueblo Ruso, se podría haber forjado en una selva tropical?.
    No evidentemente, el pasar inviernos a -20 generación tras generación, te condiciona socio-culturalmente por completo, y creo que esto es trasladable a todas las sociedades humanas.

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    1. Está claro que son las personas las que hacen la historia y su medio físico es el sitio donde la hacen. En algunos casos, porque no hay que generalizar, es más evidente el condicionamiento que el medio físico produce en ellas, pero no creo que sea determinante, salvo como he dicho en casos puntuales. A medida que el individuo ha tenido mayores opciones de movilidad, el terreno suele ser menos determinante. Pero en lugares donde las condiciones siempre han sido más extremas, la historia se funde con su propia geografía. En el caso de la península, hay una gran variedad de condiciones geográficas, que a la hora de hacer una historia más local, la orografía del terreno por ejemplo, o el clima que las baña, suelen ser condicionantes, pero precisamente por eso, por la riqueza que tiene la península en cuanto a microclimas, relieves, tipos de suelo, etc.

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  3. Esta claro que el medio físico donde se desarrollan la mayor parte de las actividades de las personas, donde viven y se forman, tiene una influencia enorme sobre sus vidas, pero nunca puede ser determinante. Puede condicionar pero no determinar.
    Aceptar el determinismo es aceptar que el ser humano carece de libertad que todo esta determinado por algún motivo y que por tanto no podemos hacer nada para cambiar, solo dejarnos llevar, en cuyo caso estaríamos todavía como el resto de los animales y no tendríamos la categoría de personas de seres humanos.

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    1. Bueno, cabría la posibilidad de hablar sobre la capacidad de adaptación que tiene el individuo para transformar el medio que le rodea. La influencia del medio sobre los asentamientos del hombre a lo largo de la historia, ha sido mayor a medida que los grupos humanos son más primitivos y disponen de técnicas más rudimentarias.

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MUCHAS GRACIAS!!

MUCHAS GRACIAS!!
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